miércoles, 1 de junio de 2016

Que se pare el tiempo

Ilustración: Sara Herranz

A veces pido en voz bajita que se pare el tiempo, aquí y ahora. 

Que se paren los relojes, el tráfico, la tierra. Todo. 

Poco importa que nos quedemos congelados mientras nos miramos de manera furtiva, a una distancia de pocos centímetros y con una inmensa carcajada a punto de escapar de nuestras gargantas. 

Seguramente nos pillarán con los cristales empañados y las manos entrelazadas. Como si fuésemos a compartir nuestros secretos más ocultos o alguna que otra confesión de buenas noches. Como si nos quisieran separar y no pudieran. Porque no pueden. 

-¿Es posible quererte más? Qué tontería, siempre se puede querer más
-No hace falta que me quieras más, hace falta que me sigas queriendo así de bonito

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